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viernes, 4 de marzo de 2011


Variaciones Sexuales




En las manifestaciones sexuales de las personas hay una infinidad de variaciones, algunas de las cuales son socialmente aceptadas y otras no. Las personas que se rigen a las expectativas sociales no necesariamente son mas "felices" que las que no lo hacen, pero definitivamente están mas adaptadas a la sociedad en la que viven porque son mas fácilmente aceptadas y pueden comunicar sus necesidades sin miedo a ser rechazadas. A lo largo de la historia de nuestra cultura, se ha generado una serie de manifestaciones sexuales que han ido imponiéndose lentamente y que han logrado su transición desde ser minoría a ser mayoría o viceversa. Por ejemplo, la monogamia (estabilidad sexual con una persona) fue ganando lentamente a través de los siglos a la poligamia (matrimonio con varias mujeres). Un fenómeno que se puede ver actualmente es que el divorcio está lentamente desplazando al matrimonio 'para toda la vida' en la cultura occidental. Los cambios que ocurren pueden o no ser positivos, pero son respuestas a la realidad social de cada época, y estos continuarán sistemáticamente de acuerdo a las necesidades de la sociedad en determinados períodos de su existencia. Hay varias conductas sexuales que, en la actualidad, están sacudiendo a la sociedad y a las que, por tanto, se debe prestar atención: la homosexualidad, la prostitución, la promiscuidad.


HOMOSEXUALIDAD

La homosexualidad es un interés sexual hacia personas del mismo sexo. Es importante comprender que todas las personas tenemos la capacidad inherente de reaccionar sexualmente tanto con miembros del mismo sexo como con miembros del sexo opuesto, pero que nuestra educación nos ha canalizado hacia la respuesta sexual con personas del sexo opuesto. La pregunta importante es, “por que” una persona que ha sido entrenada a responder selectivamente al sexo opuesto, que sabe las consecuencias sociales que implican las trasgresiones en esta área, decide tomar la opción que es contraria a las expectativas sociales?

Se han generado una serie de explicaciones sobre la respuesta a la pregunta anterior: disposiciones genéticas, ambientes familiares, circunstancias sociales y aprendizajes específicos. Hasta el momento, no es clara la respuesta y, probablemente, cada caso pueda ser explicado por una o más de las hipótesis anteriores. Es importante recalcar que la homosexualidad no se pronostica por conductas infantiles como son los juegos sexuales con amigos del mismo sexo, ni se evita presionando a que se tengan relaciones sexuales con personas del sexo opuesto. La homosexualidad no es resultado de caricias y contactos afectivos durante la infancia por parte de los padres y, por el contrario, la falta de contacto podría más fácilmente explicar esta y otras variaciones sexuales.

Lo más importante de entender sobre la homosexualidad es que es difícilmente reversible, es decir, una persona que se siente atraída sexualmente por personas del mismo sexo puede controlar su conducta pero no su actitud. Por lo tanto, las personas homosexuales necesitan aprender a aceptar conscientemente sus impulsos y sólo así podrían controlarlos, si asi lo desean. Si por otro lado, la persona acepta su condición y decide vivir su conducta sexual, es importante que conozca todos los riesgos sociales a los que se tiene que enfrentar para que pueda estar preparada y se pueda adaptar a su realidad.

Nuestra sociedad tiene que aprender a vivir con realidades como la homosexualidad, porque el primer deber de nuestra sociedad es enseñar el respeto por las personas diferentes. Debemos comprender que las personas homosexuales no atentan contra la sociedad mientras vivan en armonía con el resto de reglas. Nada sacamos intentando destruir a las personas homosexuales sino demostrar inflexibilidad. Probablemente, la angustia que nos causa la homosexualidad es un reflejo de nuestro propio miedo a la homosexualidad latente que tenemos y de la que no somos conscientes. Seamos serenos, si nuestra sociedad ha tomado la heterosexualidad como una norma, mientras esta sea adaptativa, continuara aunque haya variaciones en pequeñas minorías. No son un ataque, son una realidad.

Las terapias con personas homosexuales giran alrededor de ayudar a la persona y sus familiares a aceptar la realidad, a reflexionar sobre las consecuencias de la misma, y a apoyar a la persona para que tome sus decisiones en forma consciente y responsable. Cuando la persona homosexual viene a la terapia con la intención de cambiar su tendencia, lo que es más común en personas bisexuales (interés sexual por personas de ambos sexos), es importante apoyarla para que acepte su inclinación y para que busque los mecanismos que pueden estimular una actitud más sensual hacia las personas del sexo opuesto. En cada caso, es importante ayudar a la persona a concientizar no sólo las raíces de su homosexualidad, sino el desarrollo de la misma y las consecuencias de su orientación sexual y de sus decisiones conductuales.

LA PROSTITUCIÓN 

La prostitución es una manifestación sexual en la que se intercambia el acceso sexual por dinero u otros fines económicos. Es tremendamente interesante anotar que la misma cultura occidental reacciona en formas totalmente opuestas hacia la prostitución y la homosexualidad. Por ejemplo, en Estados Unidos, la homosexualidad es legal mientras la prostitución es ilegal, mientras en el Ecuador, la prostitución es legal y la homosexualidad fue ilegal (4-8 años de cárcel) hasta hace muy pocos días.

La prostitución tiene ciertas repercusiones síquicas y sociales que conviene analizar. Desde el punto de vista sicológico, las personas son naturalmente selectivas en cuanto al contacto físico. Es decir, en el desarrollo de la persona, el contacto físico está naturalmente asociado al afecto (por ejemplo, el niño es acariciado por las personas que lo aman y así sucesivamente a lo largo de la vida). Vivencias de contacto físico con personas con quien no se tienen relaciones afectivas tienden a ser rechazadas a no ser que haya presión externa a hacerlo o desequilibrios emocionales. Por tanto, la prostituta y su cliente se encuentran ambos rompiendo un esquema natural probablemente porque existen disfunciones personales o por presión externa, como puede ser una necesidad económica en el caso de la prostituta.

La sociedad puede ayudar a eliminar la prostitución si quita las presiones externas que llevan a una mujer hacia la prostitución. El cliente de la prostituta, por otro lado, requiere de apoyo sicológico y educativo. Muchos clientes de las prostitutas son jóvenes que, en grupo, van a tener su "primera experiencia sexual". Estos jóvenes son presionados por una sociedad que espera de ellos una "gran experiencia" y que los juzga de acuerdo al número y no a la calidad de sus relaciones sexuales. En este caso, es importante educar a la sociedad para que revise sus expectativas sexuales particularmente para los varones.

La prostitución por presiones externas puede eventualmente llevar a la prostituta a una disfunción personal. La prostituta, acostumbrada a disociar el contacto físico con el afecto, generaliza esta ruptura a la relación con personas a quienes si ama: sus esposos, sus hijos, sus parientes, sus amigos. Para defenderse de este efecto colateral de la prostitución, muchas mujeres pierden el sentido y la conciencia de realidad mientras trabajan como prostitutas, pero este mecanismo no es sicológicamente sano porque existe una separación entre dos realidades incompatibles.

LA PROMISCUIDAD 

La promiscuidad sexual se refiere al número de diferentes personas con las que la persona ha tenido relaciones sexuales. Nuestra sociedad tiene como un ideal, sobre todo en el caso de las mujeres, el que una persona tenga en su vida una sola pareja sexual. Esta filosofía está claramente relacionada con la virginidad hasta el matrimonio porque es la mejor manera de asegurar la monogamia.

Sin embargo, no siempre es posible mantener este ideal de la sociedad por diversas circunstancias. Las estadísticas muestran que cada vez hay menos hombres y mujeres que llegan vírgenes al matrimonio, y que existe una frecuencia elevada de infidelidad conyugal. Investigaciones pequeñas llevadas a cabo en grupos de clases media y media-alta tanto en la sierra como en la costa sugieren que los hombres son más promiscuos que las mujeres (los hombres tienen más parejas sexuales antes del matrimonio y son más infieles que las mujeres). Estos resultados no son sorprendentes al considerar que nuestra sociedad es mucho más permisiva hacia las relaciones sexuales de los varones y hasta es un símbolo de virilidad la conquista sexual.

La promiscuidad sexual, cuando es sistemática y constante, puede llegar a ser disfuncional porque la persona se acostumbra a avanzar físicamente más rápido que su proceso afectivo, creando sensaciones de vacío emocional. Los encuentros físicos casuales dejan al cuerpo satisfecho pero queda una insatisfacción por falta de intimidad emocional. Al igual que sucede en la prostitución, la persona aprende a disociar el contacto físico de la relación afectiva, lo que va en contra de un desarrollo emocional sano. Las personas que aprenden a disociar el contacto físico y el afecto tienen dificultad de encontrar una relación emocional estable y duradera. Es decir, se crea un círculo vicioso, difícil de escapar.

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